31.10.11

aunque el ketchup se vista de seda...


Todos sabemos que el Ketchup es una guarrindongada del 15 que viene bien muy de vez en cuando para las hamburguesas, porque si lo echas sobre cualquier comida le quita todo el sabor y es un dolor. El Ketchup es la plantilla Devorolor de todas las salsas. Es más, si lo echases en las zapatillas de un adolescente, jamás volverían a oler. De hecho, no olería ni el propio adolescente, lo cual ya es un milagro.

Los norteamericanos creen que los europeos -es decir, de México para abajo- somos subnormales o seguimos en las cavernas pintando bisontes y comiendo dinosaurios crudos, por eso han lanzado esta coña marinera poniendo una cara muy seria: "Ketchup gourmet, primera cosecha de las suaves temperaturas del verano portugués" (sic)

Me recuerda a un sketch de Benny Hill donde él hacía de camarero que ofrecía un vino peleón a un cliente (el viejito calvo ese tan gracioso). Éste se quejaba y Hill se daba la vuelta, cambiaba la etiqueta por otra, y entonces el cliente admitía que era un vino maravilloso. Esto es igual: Tú metes mierda en un bote y sigue siendo mierda.

La bola de nieve del desaguisado ha crecido con la brillante idea de la marca Heinz de enviar una muestra al crítico gastronómico Carlos Capel, que, como es obvio, los ha puesto a caer de un burro en un artículo del que recomiendo su lectura. Lo que viene a decir es que la primera cosecha del tomate es la peor de todas (¡ZASCA!), además de que por lo mega-especiado de esta salsa, por mucho mega-tomate que le pongas nunca va a saber a tomate (¡ZASCA, ZASCA!). Finalmente, Capel se burla de esas "suaves temperaturas" del verano portugués, ya que en realidad allí hace un calor del copón de la baraja (¡ZASCA, ZASCA, ZASCA!), que no hacen sino agrandar el disparate de este producto (¡KO!).

Como punto final, Carlos Capel incluye una receta casera de Ketchup que yo, personalmente voy a poner en marcha en cuanto tenga un minutito libre con mi Pablo, camino de los once meses y guapo a rabiar. Os debo unas fotos, las habrá, pero es que no paro. Besitos.

21.10.11

mira quién habla claro


Efectivamente es excepcional que la Duquesa hable claro.
(...Anda que hay que ser muy cabrón para poner este titular...)

10.10.11

esculturas de jiménez losantos


Caín mató a Abel con una onda, y el periodista Federico Jiménez Losantos asesina diariamente las neuronas del respetable a través de las ondas, en este caso hertzianas, de un programa de radio que destaca por sus ataques lenguaraces en un tono que prima el insulto, la descalificación, y la chanza barriobajera.

Con mimbres tan despreciables, lógico sería que semejante individuo fuese señalado, acusado, e incluso ignorado, pero -cosas que pasan- resulta ser una estrella mediática que algunos, incluso, adjetivizan como "de mucho criterio".

Si eres de ese grupo de incondicionales (de todo hay en la viña del Señor), o bien si quieres practicar el tiro con escopeta de perdigones o cualquier otro objeto contundente, la cadena de televisión Libertad Digital pone a tu alcance dos esculturas de Jiménez Losantos por el increíble precio de 209 €. ¿A qué esperas? Disfruta ya de esta fantástica oferta y tendrás en tu hogar la versión en la que Fedeguico sufre las hemorroides en silencio, y esta de la foto superior, donde se rasca el paquete con disimulo.
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(via el hematocrítico, via love will tear us aznar)

3.10.11

juguetes de mierda con cabeza :: shitty swedish toys


Sueeeeeciiiiaa, es la tieeeerraaa de las flores (congeladas), de la luz (sólo hasta las 2 de la tarde) y del amoooor. Sí, pero del amor ¿a qué? Porque nos creemos que son perfectos, rubios y guapos y todo funciona de maravilla, y luego nos encontramos con estos juguetes ultra frikis que nos manda Carolina desde la misma tierra de Ikea.

Tenemos el Casco de Vikingo para tirar rosquillas y sumar puntos. No pone qué pasa si en el intento le sacas un ojo a tu amigo Olåf Günterson, pero lo más probable es que también sume puntos. Pero, en este caso: de sutura.
Claro que esto no es nada comparado con el Tira mierda. Un casco de -suponemos- velcro, al que hay que lanzarle zurullos de coña.

Es el regalo perfecto para el becario de la oficina, "¿No te gustan los marrones? ¡¡Pues toma!", o para ese compañero de piso que no limpia el retrete y deja todo lleno de pelos, y en venganza le haces la típica broma de ponerle el casco mientras duerme la borrachera y se levanta con la cabeza llena de cacas, y luego lo grabas y subes a Youtube. También vale para la típica persona que cuando se acaba el papel higiénico no lo cambia y deja el rollo de cartón. ¿A qué coño espera? ¿A que venga el perro de Scottex a cambiarlo? Porque el problema es que tu ojo ve que hay "algo" en el hueco del papel y se confía. Te sientas a hacer tus necesidades y cuando acabas es cuando el ojo enfoca y descubre que no había papel, y que además del marrón que has dejado hay otro marrón aún mayor.
Por eso a esas personas les lanzaría las rosquillas y los ñordos a la cabeza juntos, pero sin casco. Para que aprendan. El mundo sería un lugar mejor. Como Suecia.
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Sweden seems oh so perfect, everyone so blonde and cool and fit... until you find out these bizarre toys: The viking helmet to throw doughnuts at and, drumroll please, the Shithead, where you have to throw poos at a guy.