Fantástico temazo lounge a partir de la obra maestra de Pixar, y muchos más montajes con pelis famosas aquí.
.
Great music video plus many others from famous feature films here.
Fantástico temazo lounge a partir de la obra maestra de Pixar, y muchos más montajes con pelis famosas aquí.
.
Great music video plus many others from famous feature films here.
De pequeña te asustan con el hombre del saco, el coco, y el quedarte sin postre, mientras un cuenco de natillas con galleta flotante te observa desde la nevera entre compasivo y amenazante. Cuando creces ya no comes porque tienes miedo a engordar, y además hacer natillas te da una pereza horrible porque siempre que haces un postre te sale cantidad como para 15 personas y acabas tirándolo, o, peor, comiéndotelo en ese ansia que entra por las noches que te zamparías una vaca con cencerro y cubo de ordeñar incluidos. Cuando creces, además, aflora en la superficie de la psique otro miedo constante: El buzón de casa, dentro del cual acecha otra carta del banco para recordarte que Emilio Botín quiere pintar de amarillo pollo su avión privado y retapizar sus asientos con piel de cocodrilo albino, y te toca contribuir.
Luego existe un temor más sutil e imperceptible que todos los anteriores: el roce de un zapato. Esa heridita que te arruina un paseo, un viaje, una tarde de compras o una boda. Precisamente a las bodas he dedicado mi colaboración con un artículo para la revista Atelier-love del mes de mayo, que puedes leer pinchando en la imagen superior en flash para ampliar y leer a gusto. (Si no tienes flash, pincha aquí para versión texto.)
Un estremecedor documento, inquietantemente real y conmovedor como la vida misma dedicado a quienes hayan sufrido roces, y, sobre todo, a l@s que algún día nos sacrificamos ante el amargo sabor de unas acelgas, para compensar a nuestros paladares con un delicioso plato de natillas.

