

Paseo por la Puerta del Sol de Madrid empujando mi
bugaboo y me detengo ante una famosa santería que lleva toda la vida (la actual y la
eterna, supongo) llena de velas blancas y negras, calaveras, amuletos, ungüentos mágicos para recobrar a tu amor, y manuales de espiritismo para marujas desquiciadas que han perdido la fe, y gran parte del sentido común, cuando me encuentro a este especie de Ronaldo (el gordo, no
el guaperas) con más collares que Mister T, pero hechos con macarrones, como los que hacíamos en el colegio para llevar a nuestra madre.
"¡Consúltate ya!", conminan. ¿Que me consulte yo a mi misma? ¿Eso como se hace? ¿Me miro en el espejo y me hablo en voz alta como si estuviese tarada o tuviera trastorno de personalidad múltiple? Voy a parecer Dustin Hoffman en Rain Man: "Quién juega en la primera base, quién, quién juega en la primera base."
Inciso: Buscando sinónimos para vidente encuentro "Arúspice: Sacerdote que en la antigua Roma examinaba las entrañas de las víctimas para hacer presagios." Madre de San Dios, ¿qué salvajada es esta?? "Hola le traigo a mi marido porque quiero confirmar mi presagio de que me pone los cuernos con Agripina la del foro. Sáquele las vísceras por la boca, que yo le ayudo a sujetarlo."
Volviendo al tema del chamán de la peca, su tarjeta de presentación se exhibe con un elemento que me deja obnubilada: "GRAN VIDENTE DE TV". ¿Esto qué es? ¿Que ve mucho la tele? ¿Que está enganchado a las series? ¿Que sufre de convulsiones extremas como los niños japoneses aquellos que veían manga 24 horas seguidas? ¿Que se sabe todos los cotilleos? O igual es algo mejor: Que sabe lo que pasará en la tele en el futuro. Eso puede ser ya la repera.
Imagino a la mari llamando, "señor vidente de televisión ¿Belén Esteban vuelve con Jesulín?".
Y el del collar de macarrones que le dice "No, amiga piscis, de hecho en junio de 2014 Belén Esteban y Jesulín se citarán en la estación del AVE de Atocha en prime time y delante de 25 millones de espectadores se arrancarán la cara en directo y revelarán ser Zorg y Mindy, una pareja de venusianos cuyo maléfico plan es agilipollar a España entera. Luego abrirán la boca y se comerán a la Campanario y escupirán sus huesos a la vía."
O igual le llaman para hablar del tiempo, como en los ascensores:
- Señor Brahmana, ¿debería irme este finde a Torremolinos, o va a llover?
- No vaya, señora, y no porque vaya a llover, que va a caer la de dios, sino porque es el lugar más feo del planeta tierra. Es peor que completar la colección de dedales en miniatura, oficial del Real Madrid, y colocarla en el expositor de regalo en el hall de entrada, donde se dejan las llaves y los sobres de los recibos. ¿Usted sabe la cantidad de gatitos que mata Dios cada vez que alguien termina una de esas colecciones? Mogollón, señora. Mogollón."
Aunque la verdadera utilidad quizá se encuentre en situaciones mundanas para los mortales, pero vitales para las amas de casa:
- Hola señor vidente, vengo a que me diga cómo termina la telenovela Zafiro Salvaje.
- Ummmm, el as de tréboles me indica que Zafiro es hija de Edison, el jardinero ciego, que está secretamente enamorado de Wilson, el que trae los sacos de abono los martes a las 10, y que lleva un bigote falso porque en realidad es...
- ¿Quién es? ¿¿Quién?? ¿El párroco que salvó la vida del pequeño Usnabi Wellington cuando le atacó el oso panda? ¿O es Osvaldo José, el que poda las arizónicas?
- Lo siento, pero el tiempo se ha acabado, mi karma se difusa en el chakra de mi cúrcuma. Puede aclarar mi mente depositando otros 200€ y le sigo contando, que no sabe usted lo mala persona que es Turmalina Wendy, la hermana de Zafiro.
- Uy, ¿pero tiene una hermana secreta? Tome los 200 y otros 200, y usted cuente, cuente. No, si ya sabía yo que el párroco no era trigo limpio...
Y así gira la rueda del dinero, y de la vida. Cargada de modernos arúspices que arrancan de sus víctimas las entrañas de los ahorros, profetizando vanas ilusiones, presagios, sueños e imposibles, fantasmas al fin y al cabo, que auguren una vida feliz, nueva y luminosa, aquí en la tierra o, quién sabe, quizá más allá.