30.12.10

la ouija pija (o "¡no sin mi ouija!")



Aaah, qué tardes aquellas cuando éramos pequeñit@s (bada badún badún badero) que nuestra madre nos dejaba a solas con los amigos y decía "bajo a comprar al súper" y entonces aprovechábamos para hacer (chan chan chaaan...): ¡¡ESPIRITISMO!! Y cerrábamos la puerta del cuarto la tele, bajábamos las persianas soltando toda la cuerda rrrrrrrrrissssss cogíamos un folio, unos rotus Carioca y dibujábamos el abecedario y un sí y un no y en el centro poníamos un vaso de Duralex bocabajo, que solía ser el de la Nocilla pero limpio. Y apagábamos la luz, y empezábamos a preguntar "espíritu, ¿estás ahí?" y estábamos caga@s del miedo pero lo disimulábamos como podíamos, y no faltaba el gracioso de turno que movía el vaso, o le daba una patada a la silla y ahí sí que se nos ponía el corazón como una moto. Y lo mejor era cuando, pasado el susto, a la espera de que el más allá se viniera un poco pacá, la única que se nos aparecía era nuestra santa madre con las bolsas del súper y las llaves en la mano gritando "¡¡¡pero se puede saber qué está pasando aquí!!!!" y eso daba más miedo que la patada, la silla, y tó junto.

Luego vino la empresa esta, Parker, la del Trivial Pursuit, y creó una Ouija de cartón plastificado que le quitaba todo el misticismo al tema. Es como cuando comes patatas Pringles y ves que el fabricante es Procter and Gamble, el mismo de los detergentes, el de Ariel, que piensas: con razón esta mierda ni se parece ni sabe a patata. O sea, es como si Kentucky Fried Chicken se pone ahora a hacer condones con sabor a pollo marinado, y cuando el chico se lo desenrosca aparece la carita del viejito ese con gafas y pajarita, y en la puntita su nariz. Un bajón, vaya.

Pero como Parker son norteamericanos, y allí de 400 millones de habitantes el 90% son borderline, pues deben haber vendido el recopón de tableros. En cambio aquí en España si queremos invocar a los muertos montamos un programa del corazón. O sea, primero esperamos que sea muera alguien y luego nos pasamos 5 años poniéndolo a parir y bailando sobre su tumba (churueeepa - churuaaaaa) y sacando teorías absurdas sobre su muerte, si fue por dobledosis o porque tal tipa -que no era su mujer- se lo estaba zumbando, tipa que está esta noche en plató para contarnos todos los detalles, y que deja el Watergate a la altura de un juego de niños.

Como la ouija. Pero yo a lo que he venido es a hablar de esto de la foto: la Ouija Pija. Porque la vida hay que verla color de rosa. Porque el rosa es súper cool, es como rollo gloss, ¿sabes, no?
Pero a ver, ¿qué uso le puede dar una pija a esto? Puede invocar al espíritu de Kurt Cobain, por ejemplo, "Tío, Kurt, los Take That han vuelto y no suenan igual, necesito algo fuerte que estoy harta de oír a Pereza en el Mini". O puede hablar con Franco, es otra opción: "Jo, Paco, estoy súper hastiada, de veras, ayer ví a dos hombres de la mano, dos-hom-bres, y yo, buf, me quedé súper chof. Y encima llego a casa, pongo Intereconomía y dicen que el Íbex ha bajado un 17%". Y Franco en su tumba dándose cabezazos contra la tapa.

Pero es lo que yo digo, que aquí somos diferentes, aquí lo que vendería sería algo más rompedor, ni Ouija rosa, ni verde, ni fosforita, ni gaitas: Aquí lo que petaría sería la ouija para gitanos.

Yo la llamaría "¡Ouija me maaaaten!" Que sea de color negro, no, mejor, que sea el tablero de mármol, sísísí, de mármol pulido y las fichas de oro macizo jajaja "¡qué aquí hay dineeeero!"
- "Aaay, Ezequiel hijo míío, dale la vuelta al vaaaso, que vamos a llamar el espíritu del Patriaaaarca, pa que nos diga qué hacemos con este piso de protección oficial que hay vacío: Si tiramos la puerta abajo de una patá...
...o si mejor te metes tú por la ventana esa pequeña del baño y nos abres desde deeentro."

Como la hagan se forran, te lo digo yo. El día que lo pongan a la venta todos los gitanos corriendo para invocar a Camarón de la Isla.
- "Camarón, ére er más grande del mundo. Tengo todos tus casétes: El de como el agua, el de soy gitano, el otro aquel ese tan boníico. Camarón. Camarón, ¿tás ahí? ¿Camarón??
...Ezequié, hijo, toma corre y ve a vender esta mierda juguete que no sirve para nada."
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(via el hematocrítico)

23.12.10

tres escrituras a elegir


Pediatria, pediatría y pediátria. Por probar que no quede. El hospital Sanitas Milleninum de Madrid, limpiando, fijando y dando esplendor a sus nuevos carteles indicadores.

21.12.10

este es mi campeón


Pablo nació el 13 de diciembre. Fue un parto natural, rápido, perfecto. Él, un niño sano, de ojos achinados y boquita respingona. Dormilón, mimoso. Mi príncipe.

Aquella mañana de lunes, la luna llena que asomaría completa el 14 se burló de las estadísticas de ginecólogos y embarazadas, desatando un alud de partos en Madrid. Pablo se sumó a ellos y desde entonces él también ha descontrolado felizmente mi vida, mi falsa rutina, mi corazón y mis emociones. Mi presente, pasado y futuro.

La felicidad ya no son las tardes en el parque de atracciones, mañanas de reyes donde la primera mirada no iba a buscar el juguete, sino a comprobar los cuencos de cerámica vacíos de peladillas, turrón y leche. Ni los domingos de cine con mis padres, palomitas ¡Gol!, regaliz, entradas de papel color rosa donde papá pedía a la taquillera el mejor asiento "para mi pequeña", tardes de discoteca con aparato en los dientes y kilos de maquillaje, camufladas de infantiles adolescentes para que el portero se apiadase de nuestra mirada cargada de ilusión y miedo. La felicidad no es aquel beso del chico (mayor) que nos gustaba y que por fin se fijaba ¡él! y que poco después nos rompería el corazón, cuyos pedazos envolvimos en cartas llenas de corazones de bolígrafo verde y rosa, o el viaje de fin de carrera con diez amigas inseparables para toda la vida, con las que hoy apenas queda contacto. No es tampoco aquella primera caricia sincera, quien te apartó un mechón de pelo, quien pronunció un te quiero, te llevó a una cena especial de un sitio que se hizo vuestro, ni los planes que iluminaron tus noches y tus sueños de aquel viaje que nunca hiciste.
No. La felicidad, el amor, todo, es esto.

12.12.10

no controles (mi forma de volar)



El viajar ya no es un placer que nos suele suceder. Tomar un avión hoy resulta tan económico y cotidiano como coger el metro para ir a trabajar, y las aerolíneas y responsables de la aviación han tomado buena nota de ello: Han convertido los aviones en un vagón en hora punta y la experiencia de volar en algo tan carente de sentido y sensibilidad que a veces el propio metro, o el autobús, son más acogedores y menos estressantes que acudir a un aeropuerto.

Inciso: ¿Por qué en los aeropuertos sólo hay tiendas de hiperlujo? Si los pasajeros buscan ahorrarse 10 euros no facturando una maleta, ¿qué pinta un bolso de Loewe de 1.200 euros, o un pañuelo de Carolina Herrera de 550? ¿Para cuándo algo verdaderamente útil, como el chino o el paquistaní de la esquina, con su luz febril, sus cajas de plástico con tomates aplastados y un pepino abandonado (siempre hay un pepino), o ese bonito detalle de poner la pegatina del nuevo precio encima de la original del Lidl?

Sigo. Fueron los pilotos quienes primero vieron abierto el cielo de la extorsión. Pidieron 10, y se lo dieron. Pidieron 100, y también. Y de 100 subieron a 1.000, a 15.000, 100.000, ¡Medio millón! ¡Un millón! (¡adjudicado al caballero del fondo! ). A cambio, arruinaron vacaciones, puentes, festivos y fiestas de guardar de millones de personas. Pero como la gente seguía volando, las aerolíneas aprovecharon para exigir también un trozo de aquel pastel.

Subieron tarifas y quitaron prensa, cacahuetes, cocacolas, aguas y una aceituna que les hizo millonarios. Cobraron por facturar maletas y después limitaron su peso, cobrando el exceso. Subastaron los asientos y a quien no entraba en su maquiavélico juego le obligaron a formar largas filas (yo viví un cambio de puerta de embarque de Easyjet donde, tras ser anunciado, la gente atravesó el aeropuerto a la desesperada por ser la primera en la fila. Al llegar, una pareja descubrió que se había dejado a su hijo olvidado en la anterior puerta).

Pero la gente seguía viajando, corriendo por los aeropuertos, tirando a la basura botellas de vino y de agua declaradas arma letal en los arcos de seguridad, para luego ver cómo se las vendían 4 veces más cara pocos metros después. Los controladores se lanzaron como leones a la arena del circo que unos y otros habían montado y elevaron sus ya ridículas exigencias hasta que su estómago estalló de avaricia.

Hoy vivimos el sueño de que se hará justicia, de que la huelga sentará un precedente y habrá un castigo que contenga la hemorragia de rabia que corre por la vena de todos. Pero no será así.
Porque siempre habrá alguien dispuesto a darle un bocado a ese pastel que nunca se acaba. Porque inmediatamente después de la huelga de controladores, Iberia disparó los precios de sus vuelos a Londres de 200 a 900 € por persona (verídico), mientras los hoteles vecinos a los aeropuertos triplicaban sus tarifas, culminando la encerrona y rebañando como ratas las migas desperdigadas.

La gente seguirá viajando, y las aerolíneas primarán la rentabilidad en detrimento de comodidad. Reducirán un poco más el espacio entre asientos hasta que parezcamos el chino de Ocean's eleven o un niño tirándose a bomba. Ryan-Air ya amenaza con sentarnos de pie -en la foto los futuros asientos-, y yo preveo, lo tengo muy claro, que al final quitarán los asientos, arrancarán la moqueta del suelo y plantarán césped natural.

Y entonces nos pondrán a cuatro patas a pastar. Y humillados, atónitos, con la boca llena de hierba, observaremos incrédulos cómo un hombre se acercará, y con gesto tranquilo se sentará sobre nuestra espalda.
- Disculpe, nos dirá, es que yo soy de Business.


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7.12.10

bernie ecclestone & hublot (o "peluco inminente")


Bernie Ecclestone es el dueño de la Fórmula 1. Se le reconoce porque es ese señor (muy) bajito y feo que anda siempre con unas macizas de 1,90 cuando ponen carreras los domingos por la tele. Resulta que tiene pasta para aburrir (lo cual explica su éxito con las mujeres, las cosas como son) y es noticia porque hace unos días unos ladrones le dieron tal paliza que le dejaron el ojo que parecía el librero sueco de Top Secret.

Al tipo le robaron 300.000 € en dinero, joyas y un reloj de la marca Hublot, suceso que unos creativos por ahí sueltos han aprovechado para una brillante idea: Utilizar su rostro amoratado para lanzar una campaña bajo el lema "Mira lo que la gente es capaz de hacer por un Hublot". Me parece de una brillantez exquisitamente repugnante, aunque el copy, admito, tenía mucho más recorrido:

- "Hublot: El reloj de la hostia."
- "Hublot: Vale un ojo de la cara."
- "Hublot: Inflamos los precios."
- "Hublot: Te dejará marcado"´
- "Da la cara por tu Hublot"
- "Nuevo reloj Hublot: Ahora con esfera a juego con tu ojo"
- "Chuck Norris ya tiene reloj"

Y, por supuesto, la adaptación española:
- "Por mi Hublot ¡MA-TO!"

Aunque, para mí, la mejor estrategia hubiera sido poner en la primera página de la revista el anuncio este del sujeto, y en la última página una foto de él con su mujer, sacándole 4 cabezas, escotazo siliconado, taconazos de vértigo, y debajo el slogan:
"Mira lo que la gente es capaz de hacer por un abrigo".
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5.12.10

pascual no funciona


De todos los lugares donde colocar el cartelito, el encargado tuvo que elegir ese.
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(gran foto de Francisco Hickowski)

2.12.10

mis zapatillas coloradas



...dos bufandas y una rana, un aro blanco, y caramelos sin chupaaaaaar. ¿Caramelos sin chupar? ¿Pero qué coño de canción infantil era esa? ¿No había algo menos grimoso? No sé ¿trenecitos pa jugar? ¿piruletas tralalá? ¿recortables de flipar? ¿Qué será lo siguiente? ¿Profilácticos sin usar? ¿Cigarrillos de liar?
Lo que pasa es que como antes había tantos grupos para niños, con todo el mogollón se colaba de vez en cuando alguna canción marciana, pero en general estaba muy guay aquello: Grupo Nins, Enrique y Ana, Parchís, Torrebruno -Payaso número 1-, y los payasos de la tele, que no eran Belén y Jorge Javier sino Gaby, Miliki, Fofito, Fofó, Milikito... y bueno, al final eran como 20.

Los payasos estos, por ejemplo, ahí tan monos y tan naifs, tenían un canción que decía "una niña fue a jugar, pero no podía jugar, porque tenía que planchar. Así planchaba así así, así planchaba que yo la ví." Y en los dos minutos siguientes a la niña la ponían en plan fábrica de Reebok en Bangladesh, que se los pasaba tendiendo la colada, cosiendo, planchando, cocinando, barriendo, y el domingo rezando.
...Rezando para que acabase aquello, supongo, o para que viniesen los Geos a liberarla. No me jodas, que eso no es para niños. Que parece la canción del Monstruo de Amstetten. Que lo oyen en Estrasburgo y nos cierran las fronteras y al Miliki se lo pule la Interpol como al de Wikileaks.

Lo que sí es para niños, o mejor dicho, para mi hijo, mi Pablo, la criatura que porto en mis entrañas que me está estirando ya tanto la panza que si me pongo un gorro de la piscina pública parezco la mujer de Boomer el de los chicles, son estos regalazos de la familia de un lector habitual de este espacio de cultura y diversidad, a los que no conozco físicamente, pero que espero poder hacerlo pronto para darles un besazo: Jean Duclos, su mujer María, y Gema, su hija, quien se ha encargado de bordar estas micro zapatillas Converse, para que mi novio vaya vestido igualito que el ratoncillo, como ya amenazó en aquella entrevista. María ha aportado unas estupendisímas y flipantísimas cremas Weleda para cuidar la piel del pequeño, con unas manoplas suavecitas, para que lo achuche, y lo bese y lo lave y me convierta en la típica madre pesada y besucona, que sí, lo voy a ser y no puedo evitarlo.

Y, en fin, todo esto para decir que me asombra, me encanta y me emociona cómo día tras día viene al blog gente anónima, desconocida al fin y al cabo, saluda, comenta, lee, comparten mi felicidad y la suya, y de pronto me escriben un mail, me piden la dirección y aparecen con un regalo para el pequeño capitán.
A todos, gracias.