
Qué guay. Eso fue todo lo que dijo. Media hora antes le había dicho que teníamos que ir a la farmacia porque yo tenía un retraso de dos semanas. No me preocupaba. Los anticonceptivos juegan malas pasadas cuando los retiras, decía Google. Y yo lo que diga Google, claro. Volvimos a casa y mientras él veía un programa del corazón, con la Duquesa de Alba transmutada en el zombi de Charlie Rivel, yo hacía pis en el predictor, que era como mear en una cucharilla de esas que dan en las máquinas de café. 5 segundos después salí con los ojos empañados en felicidad y mi chico supo al instante que lo que habíamos esperado tantos meses acababa de llegar.
Qué guay, dijo. Podría haber dicho "mi amor, es un momento muy especial" o "este etapa supone un período de nuevo entendimiento en la cultura del amor y del bienestar", pero el guión de la vida tiene tramas más complejas que el de la ficción, y diálogos mucho más pobres.
Yo por eso nunca me creí que el primer hombre en la luna soltase una frase tan bien hecha como "Es un pequeño paso para el hombre, pero un gran salto para la humanidad." A ver, no me jodas. Un tío normal no dice eso. Un tío normal llega a la luna, ve aquello y suelta "¡Ahí va, tronco, qué guapo es esto!"; o "Venga ya, hombre, tanto rollo pa ná". Yo creo que Armstrong soltó algo así (le pega un "What the fuck?") o algo más light como "¡Houston, se me ha empañado el puto casco!", porque yo una vez fui a esquiar y se me empañaron las gafas antiniebla y no veia un guano y eso que las había comprado en el corte inglés y eran el recopón. Pues imagínate un casco de hace 40 años que debía ser de cartón forrado de papel albal. Por eso en Houston tenían a 20 guionistas metidos en un cuarto pensando frases, un brainstorming que lo llaman, y un actor de doblaje preparado para decir la frase de marras y evitar que Armstrong hiciera el ridículo.
Es igual que cuando quemaron a Galileo por decir que la Tierra giraba alrededor del sol. Y el tipo mientras las llamas le abrasaban reivindicó con orgullo "¡¡¡Pero se mueve!!!!"
¡Venga ya coño!
Me imagino la escena de lo que pasó realmente: La plaza del pueblo con todos los garrulos ahí mirando el show, Galileo rodeado de 200 troncos de leña, atado a un palo, con unas llamas de 10 metros y el tipo gritando "¡¡¡¡Que me quemo, hijos de puta!!!". Y unos escribanos al lado que se miran y dicen "Oye macho, como pongamos esto en la enciclopedia nos queman a nosotros también y luego nos dan con un palo en la cabeza. Vamos a poner una frase bonita que vende mejor y así el Galileo este queda con un poco de honra."
Y así salió lo del "Eppur si muove."
...Pero aquella tarde el mundo sí se movió bajo nuestros pies. La tierra tembló, salió el sol y nuestras vidas dieron un paso de gigante.
Qué guay, me dijo. Sí, le respondí.
Y mientras felices, radiantes, nos echábamos a llorar, nos dijimos a la vez, como en el guión más hermoso y mejor escrito "Vamos a tener un bebé, mi vida. Vamos a tener un bebé."
...
Cool. That was all he said. Half an hour earlier we had bought a pregnancy test. I peed on it and five seconds later I was all covered in tears of joy. My boyfriend knew instantly that what we had waited for for so many months had arrived. Cool, he said. He could have said "this is a very special moment" or "this stage involves a period of new insights into the culture of love and well-being", but the script of life has more complex plots than fiction, but poorer dialogues. That's why I never thought the first man on the moon could say such a perfect line as "It's a small step for man, one giant leap for mankind." C'mon, a normal guy won't say that. He would be saying "Awesome, dude" or "Hey guys, you jokin', right? this place is empty!" I'm sure by that time there were about 20 screenwriters in Houston trying to figure out the perfect quote.
But my boy and I had no quote that day, just our lives and a giant leap that was going to take us into the most wonderful experience of our lives. Cool, he said. Yes, I replied. And at the same time, we both said to each other: "We're gonna have a baby."